Nutrición y alimentos
En adultos con frecuente (5 a 20 días al mes, dos tercios con ), aumentar los omega-3 de pescado (EPA + DHA) hasta unos 1,5 g al día redujo, frente a la dieta habitual, unas 1,3 horas de dolor al día y unos 2 días de dolor al mes. Si además se bajaba mucho el ácido linoleico (omega-6 de aceites de semillas como girasol, maíz o soja), la reducción llegó a 1,7 horas al día y 4 días al mes. La calidad de vida medida con el cuestionario principal mejoró poco y sin diferencia clara. En la práctica supone comer pescado azul con frecuencia y cocinar con aceite de oliva en lugar de aceites de semillas. Ejemplos por 100 g: salmón atlántico de piscifactoría cocinado, 1,46 g de DHA y 0,69 g de EPA; caballa atlántica cocinada, 0,70 g de DHA y 0,50 g de EPA; sardinas en aceite escurridas, 0,51 g de DHA y 0,47 g de EPA (pero 3,5 g de linoleico por el aceite). Aceites por 100 g: girasol rico en linoleico, 65,7 g de ácido linoleico; aceite de oliva, 9,8 g. En el ensayo se entregaban dos tercios de la comida y había apoyo intensivo de dietistas; no sustituye al tratamiento preventivo habitual (los participantes lo mantuvieron).
Fuente: BMJ (Ramsden CE y cols.) 2021;374:n1448 (texto en PMC, PMC8244542; PMID 34526307). Registro NCT02012790; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service
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Dietary alteration of n-3 and n-6 fatty acids for headache reduction in adults with migraine: randomized controlled trial
Ensayo de tres brazos con 182 adultos (88 % mujeres, edad media 38 años) con migraña 5–20 días al mes. Dieta H3 (EPA + DHA 1,5 g/día, linoleico ~7 % de la energía) y dieta H3-L6 (EPA + DHA 1,5 g/día, linoleico ≤1,8 % de la energía) frente a dieta control (EPA + DHA <150 mg/día). Frente al control, H3-L6 y H3 redujeron las horas de dolor al día (−1,7 y −1,3), las horas de dolor moderado o intenso (−0,8 y −0,7) y los días de dolor al mes (−4,0 y −2,0); H3-L6 redujo 2 días al mes más que H3. La mejora del HIT-6 (calidad de vida) no fue significativa (−1,6 y −1,5). No cambiaron el CGRP ni la prostaglandina E2. / Los participantes recibieron alimentos que cubrían dos tercios de la energía diaria y siguieron con su tratamiento habitual. Los grupos de omega-3 recibieron pescado graso; el grupo H3-L6 cocinaba con una mezcla de aceite de macadamia y aceite de oliva virgen extra y mantequilla, mientras que el control y H3 usaban mezclas con aceite de maíz. Las dietas se diseñaron para no hacer perder peso. Se excluyó a quien tomaba suplementos de aceite de pescado.
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FoodData Central (SR Legacy)
Por 100 g: salmón atlántico de piscifactoría cocinado al calor seco, 1,46 g de DHA, 0,69 g de EPA y 0,67 g de ácido linoleico; caballa atlántica cocinada, 0,70 g de DHA y 0,50 g de EPA; sardina atlántica en aceite escurrida con espinas, 0,51 g de DHA, 0,47 g de EPA y 3,54 g de ácido linoleico; aceite de girasol linoleico, 65,7 g de ácido linoleico; aceite de oliva, 9,76 g de ácido linoleico.
En personas con dolores de cabeza recurrentes que bebían menos de 2,5 litros de líquido al día, añadir 1,5 litros de agua diarios durante 3 meses mejoró algo la calidad de vida relacionada con la y casi la mitad notó mucha mejoría (frente a una cuarta parte), pero no redujo los días con dolor moderado. Beber suficiente agua es una medida sencilla y sin riesgos que puede probarse durante un tiempo, y durante una crisis con vómitos conviene beber líquidos.
Fuente: Family Practice (Spigt M y cols.) 2012;29(4):370–375 (resumen en PubMed, PMID 22113647); NIH National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)
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A randomized trial on the effects of regular water intake in patients with recurrent headaches
Ensayo aleatorizado en atención primaria con 102 pacientes con cefaleas recurrentes que bebían menos de 2,5 l/día; ambos grupos recibieron consejos sobre estrés y sueño y el grupo intervención además debía beber 1,5 l más de agua al día durante 3 meses. Mejoró 4,5 puntos la calidad de vida específica de la migraña (MSQOL; IC 95 % 1,3–7,8) y el 47 % refirió mucha mejoría frente al 25 %, pero no cambiaron de forma relevante los días con dolor al menos moderado.
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Migraine
El NINDS incluye beber suficiente agua entre los cambios de hábitos que pueden reducir las crisis y aconseja beber mucho líquido durante la crisis, sobre todo si hay vómitos.
Saltarse comidas o pasar muchas horas sin comer es uno de los más citados de la (lo señala más de la mitad de los pacientes). El ayuno de 8 horas o más puede provocar dolor de cabeza, y en personas con migraña puede desencadenar una crisis típica; el riesgo aumenta cuanto más largo es el ayuno y mejora al comer. No parece deberse a la bajada de azúcar en sangre. Conviene hacer comidas a horas regulares, no saltarse el desayuno y llevar algo de comer en jornadas largas. Por esta razón, el ayuno intermitente y los ayunos prolongados pueden no ser buena idea en la migraña.
Fuente: International Headache Society (IHS), Comité de Clasificación; NIH National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS); Cephalalgia (Kelman L) 2007;27(5):394–402 (resumen en PubMed, PMID 17403039)
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10.5 Headache attributed to fasting (International Classification of Headache Disorders, 3rd edition, ICHD-3)
La cefalea por ayuno aparece durante un ayuno de al menos 8 horas y mejora al comer. Es más frecuente en personas con un trastorno de cefalea previo; en quien tiene migraña puede adoptar la forma de una crisis de migraña (el ayuno actúa como desencadenante). Su probabilidad aumenta con la duración del ayuno y no parece relacionarse con la hipoglucemia ni con la falta de cafeína.
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Migraine
El NINDS cita el azúcar bajo en sangre o saltarse comidas entre los desencadenantes y recomienda hacer comidas regulares entre los cambios de hábitos que pueden reducir las crisis.
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The triggers or precipitants of the acute migraine attack
En 1.207 pacientes con migraña, no comer fue señalado como desencadenante por el 57,3 %, solo por detrás del estrés y de los cambios hormonales en mujeres.
Las dietas cetogénicas (muy bajas en hidratos de carbono para que el cuerpo produzca cuerpos cetónicos) se han probado como prevención de la con resultados prometedores pero poco firmes. En 35 personas con sobrepeso y migraña episódica, un mes de dieta cetogénica muy baja en calorías redujo unos 3,7 días de migraña al mes más que una dieta igual de baja en calorías pero no cetogénica, y el 74 % redujo a la mitad sus días de migraña (frente al 9 %). El efecto se notó en el primer mes. Al reunir 10 estudios (casi todos italianos y de pocas personas) se vio un beneficio global, pero con estudios muy distintos entre sí. Es una dieta exigente que se abandona a menudo y debe hacerse con control médico y de un dietista-nutricionista.
Fuente: Nutrients (Di Lorenzo C y cols.) 2019;11(8):1742 (texto en PMC, PMC6722531; PMID 31357685); Frontiers in Nutrition (Neri LCL y cols.) 2023;10:1204700 (texto en PMC, PMC10292926; PMID 37377485)
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A Randomized Double-Blind, Cross-Over Trial of very Low-Calorie Diet in Overweight Migraine Patients: A Possible Role for Ketones?
Ensayo aleatorizado, doble ciego y cruzado en 35 personas con sobrepeso u obesidad y migraña episódica: un mes de dieta cetogénica muy baja en calorías frente a un mes de dieta muy baja en calorías no cetogénica. Con la cetogénica hubo 3,73 días de migraña al mes menos (IC 95 % −5,31 a −2,15) y 3,02 ataques menos; respondió (reducción ≥50 % de días) el 74,3 % frente al 8,6 %. No hubo diferencias en el uso de medicación para las crisis ni en el IMC entre ambas dietas.
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Ketosis and migraine: a systematic review of the literature and meta-analysis
Se incluyeron 10 estudios, sobre todo de Italia: dieta cetogénica muy baja en calorías (4), dieta de Atkins modificada (3), dieta cetogénica clásica (2) y betahidroxibutirato exógeno (1). El metaanálisis encontró un efecto global significativo con heterogeneidad alta (I² 67,4 %). Hubo cinco estudios de un solo brazo y pocos ensayos aleatorizados; dos ensayos no alcanzaron resultados significativos, y la medición de la cetosis fue inconsistente. Los autores piden ensayos aleatorizados con metodología estandarizada.
Una dieta basada en alimentos de bajo (legumbres, cereales integrales, verduras, frutas enteras en lugar de azúcares y harinas refinadas) redujo la frecuencia de crisis de sin aura en el primer mes de forma parecida a los fármacos preventivos, y a los 3 meses el dolor fue algo menor que con fármacos. La calidad del estudio es baja y no se puede concluir que sustituya al tratamiento preventivo.
Fuente: Agri (Evcili G y cols.) 2018;30(1):8–11 (resumen en PubMed, PMID 29450870); Headache (Hindiyeh NA y cols.) 2020;60(7):1300–1316 (texto en PMC, PMC7496357; PMID 32449944)
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Early and long period follow-up results of low glycemic index diet for migraine prophylaxis
350 pacientes con migraña sin aura se repartieron al azar entre consejos de estilo de vida con dieta de bajo índice glucémico o fármacos preventivos (propranolol, amitriptilina, flunarizina o topiramato). A los 3 meses se evaluaron 147 pacientes del grupo dieta y 147 controles emparejados. En el primer mes la frecuencia de crisis bajó de forma significativa en ambos grupos; la intensidad del dolor (EVA) bajó más con la dieta que con fármacos a los 3 meses.
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The Role of Diet and Nutrition in Migraine Triggers and Treatment: A Systematic Literature Review
La revisión sistemática de 43 estudios concluye que los pocos ensayos aleatorizados pequeños sobre intervenciones dietéticas para prevenir la migraña no muestran resultados sólidos y que la calidad global de la evidencia es baja.
Consiste en analizar en sangre los anticuerpos IgG frente a cientos de alimentos y retirar durante unas semanas los que salen elevados. En un ensayo con 30 pacientes con sin aura, 6 semanas de dieta de eliminación redujeron los días de dolor de cabeza de 10,5 a 7,5 al mes y las crisis de 9,0 a 6,2, en comparación con el periodo inicial. Cada persona tenía de media 24 alimentos con resultado elevado, lo que obliga a restricciones amplias. Las pruebas son escasas: no se recomienda hacer estas dietas sin supervisión ni por cuenta propia.
Fuente: Cephalalgia (Alpay K y cols.) 2010;30(7):829–837 (texto en PMC, PMC2899772; PMID 20647174); Headache (Hindiyeh NA y cols.) 2020;60(7):1300–1316 (texto en PMC, PMC7496357; PMID 32449944)
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Diet restriction in migraine, based on IgG against foods: a clinical double-blind, randomised, cross-over trial
Ensayo aleatorizado, doble ciego y cruzado en 30 pacientes con migraña sin aura (28 mujeres, 19–52 años): tras 6 semanas basales se midieron IgG frente a 266 alimentos (media de 24 ± 11 reacciones elevadas) y se aplicaron 6 semanas de dieta de eliminación y 6 de provocación en orden aleatorio. Con la eliminación, los días de cefalea bajaron de 10,5 a 7,5 y las crisis de 9,0 a 6,2 respecto al basal (p < 0,001).
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The Role of Diet and Nutrition in Migraine Triggers and Treatment: A Systematic Literature Review
La mayoría de las intervenciones dietéticas, como las dietas bajas en grasa y las de eliminación, se relacionaron con menos crisis, pero se trata de pocos ensayos pequeños sin resultados sólidos y la calidad global de la evidencia es baja.
Muchas personas con creen que ciertos alimentos les provocan crisis, pero la mayoría de esos no se confirman cuando se prueban a ciegas. Lo que se sabe: en una gran serie clínica, un 27 % de pacientes señalaba algún alimento y un 38 % el alcohol. El vino tinto es el desencadenante alcohólico más citado, pero solo en un 9 % provocaba siempre una crisis. El chocolate no provocó más dolores de cabeza que la algarroba (placebo) en un ensayo doble ciego, aunque las pacientes creyeran que sí. Para el glutamato monosódico (potenciador del sabor) no hay prueba causal: con comida los estudios no ven efecto y sin comida los ensayos no estaban bien cegados. Para el aspartamo no hay estudios de calidad suficiente. Lo razonable es apuntar en un qué se come y cuándo aparece el dolor, comprobar si la relación se repite y evitar solo lo que se confirme, sin hacer dietas restrictivas por precaución: evitar de más alimentos empeora la calidad de vida.
Fuente: Cephalalgia (Marcus DA, Scharff L, Turk D, Gourley LM) 1997;17(8):855–862 (resumen en PubMed, PMID 9453274); European Journal of Neurology (Onderwater GLJ y cols.) 2019;26(4):588–595 (resumen en PubMed, PMID 30565341); Consenso avalado por la European Headache Federation (EHF) y la European Academy of Neurology (EAN). Eigenbrodt AK, Ashina H, Khan S, et al. Nature Reviews Neurology 2021;17(8):501–514 (texto en PMC, PMC8321897; PMID 34145431); Journal of Headache and Pain (Obayashi Y, Nagamura Y) 2016;17:54 (texto en PMC, PMC4870486; PMID 27189588); NIH National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS); Headache (Hindiyeh NA y cols.) 2020;60(7):1300–1316 (texto en PMC, PMC7496357; PMID 32449944); Cephalalgia (Kelman L) 2007;27(5):394–402 (resumen en PubMed, PMID 17403039)
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A double-blind provocative study of chocolate as a trigger of headache
Ensayo de provocación doble ciego en 63 mujeres con cefalea crónica (la mitad con migraña): dos muestras de chocolate y dos de algarroba en orden aleatorio, tras dos semanas de dieta pobre en aminas. El chocolate no provocó cefalea con más frecuencia que la algarroba en ningún grupo (p = 0,83), con independencia de lo que creyeran las participantes.
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Alcoholic beverages as trigger factor and the effect on alcohol consumption behavior in patients with migraine
En 2.197 pacientes con migraña, el 35,6 % señalaba las bebidas alcohólicas como desencadenante y más del 25 % de quienes no bebían lo evitaban por ese motivo. El vino tinto fue el más citado (77,8 % de quienes señalaban el alcohol), pero solo en el 8,8 % provocaba una crisis de forma constante. La crisis empezaba en menos de 10 horas en casi el 90 %.
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Diagnosis and management of migraine in ten steps
El consenso señala que, en contra de la creencia popular, los factores predisponentes y desencadenantes tienen una importancia limitada en la migraña; si se identifican bien y se pueden evitar (lo que a menudo no es posible), se puede lograr cierto control, pero la evitación innecesaria puede dañar la calidad de vida.
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Does monosodium glutamate really cause headache? A systematic review of human studies
De seis estudios con glutamato monosódico tomado con comida, ninguno mostró más cefalea salvo en el grupo de mujeres de uno. De siete estudios sin comida, cuatro mostraron diferencia, pero usaban soluciones concentradas (>2 %) de sabor reconocible, por lo que el ciego no era adecuado. Los autores concluyen que no está demostrada la relación causal.
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Migraine
El NINDS incluye entre los cambios de hábitos que pueden reducir o prevenir las crisis evitar los alimentos y bebidas que las desencadenan, y entre los desencadenantes cita beber demasiado alcohol.
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The Role of Diet and Nutrition in Migraine Triggers and Treatment: A Systematic Literature Review
Se incluyeron 43 estudios (20 sobre desencadenantes). La calidad global fue baja porque el 68 % de los estudios sobre patrones de dieta y desencadenantes eran transversales o encuestas. El alcohol y la cafeína fueron los factores dietéticos más asociados a más crisis. Hay pocos ensayos aleatorizados de calidad sobre desencadenantes.
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The triggers or precipitants of the acute migraine attack
En 1.207 pacientes con migraña, el 75,9 % refería desencadenantes: estrés (79,7 %), hormonas en mujeres (65,1 %), no comer (57,3 %), tiempo atmosférico (53,2 %), alteraciones del sueño (49,8 %), olores (43,7 %), alcohol (37,8 %), dormir hasta tarde (32,0 %), alimentos (26,9 %) y ejercicio (22,1 %).
La relación entre cafeína y depende de la cantidad y de la regularidad. Consumir 1 o 2 bebidas con cafeína al día de forma estable no se asoció con más días de dolor; tomar muchas el mismo día (3 o más) puede actuar como desencadenante. El cambio brusco también cuenta: quien toma más de 200 mg al día (unas 2 tazas de café de filtro) durante más de 2 semanas puede tener cefalea en las 24 horas siguientes a dejarla o retrasarla (por ejemplo, el fin de semana), que se alivia con 100 mg de cafeína y desaparece en unos 7 días sin tomarla. Por eso lo recomendable es un consumo moderado y regular, sin superar los 400 mg al día que la EFSA considera seguros en adultos, y reducirlo poco a poco si se quiere dejar. Cafeína por 100 g: café de filtro, unos 40 mg; café expreso, unos 212 mg; té negro, unos 20 mg. Una pequeña dosis de cafeína al inicio de una crisis puede ayudar a aliviarla, y algunos analgésicos la incluyen.
Fuente: International Headache Society (IHS), Comité de Clasificación; Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA); U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; Headache (Mittleman MR, Mostofsky E, Vgontzas A, Bertisch SM) 2024;64(3):299–305 (texto en PMC, PMC10954400; PMID 38318677); NIH National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS); American Journal of Medicine (Mostofsky E y cols.) 2019;132(8):984–991 (texto en PMC, PMC6744320; PMID 31402050)
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8.3.1 Caffeine-withdrawal headache (International Classification of Headache Disorders, 3rd edition, ICHD-3)
Cefalea que aparece en las 24 horas siguientes a interrumpir o retrasar un consumo regular de más de 200 mg de cafeína al día durante más de 2 semanas; se alivia en 1 hora con 100 mg de cafeína o desaparece en 7 días tras dejarla por completo.
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Caffeine (página temática con las conclusiones de la Scientific Opinion on the safety of caffeine, EFSA Journal 2015;13(5):4102)
Para adultos sanos, hasta 400 mg de cafeína al día repartidos y hasta 200 mg de una vez no plantean problemas de seguridad; en el embarazo, hasta 200 mg al día.
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FoodData Central (SR Legacy)
Cafeína por 100 g: café de filtro preparado con agua del grifo, 40 mg; café expreso de cafetería, 212 mg; té negro preparado con agua del grifo, 20 mg.
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Habitual caffeinated beverage consumption and headaches among adults with episodic migraine: A prospective cohort study
En 97 adultos con migraña episódica seguidos 6 semanas, los días de dolor al mes fueron similares sin consumo habitual (7,1), con 1–2 bebidas al día (7,4) y con 3–4 al día (5,9); tampoco cambiaron la duración ni la intensidad. Los autores concluyen que los datos no apoyan aconsejar evitar la cafeína en la migraña episódica y que falta estudiar si apartarse del consumo habitual desencadena crisis.
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Migraine
El NINDS indica que pequeñas cantidades de cafeína pueden ayudar a aliviar los síntomas en las primeras fases de una crisis de migraña.
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Prospective Cohort Study of Caffeinated Beverage Intake as a Potential Trigger of Headaches among Migraineurs
Cohorte prospectiva de 98 adultos con migraña episódica con diarios electrónicos dos veces al día (4.467 días, 825 crisis). Hubo una asociación no lineal entre el número de bebidas con cafeína y la probabilidad de migraña ese mismo día (tendencia cuadrática p = 0,024), aunque ningún nivel concreto fue significativo por separado; la asociación variaba según el consumo habitual y el uso de anticonceptivos orales. Los autores sugieren que un consumo alto puede desencadenar crisis ese día.