Nutrición y alimentos
Comer menos sal es la medida de alimentación mejor probada en la . Bajar unos 4 g de sal al día (unos 1.700 mg de ) redujo la unos 7 mmHg la máxima y 4 mmHg la mínima, y en los estadios iniciales redujo la (proteína en la orina) en torno a un 36 %, en estudios de 1 a 36 semanas. El objetivo de la guía KDIGO es menos de 2 g de sodio al día (menos de 5 g de sal). La mayor parte del sodio viene de pan, embutidos, quesos, conservas, platos preparados y comida de restaurante, no del salero. Sodio por 100 g: queso parmesano 1.180 mg; jamón cocido loncheado 814 mg; queso cheddar 653 mg; pan blanco de molde 490 mg; pechuga de pollo asada sin sal 74 mg; alubias blancas cocidas sin sal 6 mg. Cuidado con las «sales» sustitutivas: suelen llevar cloruro potásico y en la ERC pueden subir peligrosamente el .
Fuente: Cochrane Database of Systematic Reviews (McMahon EJ, Campbell KL, Bauer JD, Mudge DW, Kelly JT) 2021;6:CD010070 (texto en PMC, PMC8222708; PMID 34164803); U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; NIH National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK); Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314
-
Altered dietary salt intake for people with chronic kidney disease
21 ensayos (1.197 personas: 12 en estadios iniciales, 7 en diálisis y 2 en trasplante; duración de 1 a 36 semanas). Reducir la sal una media de 73,5 mmol al día (unos 4,2 g de sal o 1.690 mg de sodio) bajó la tensión sistólica 6,91 mmHg y la diastólica 3,91 mmHg (19 estudios, 1.405 personas; certeza alta) y la albuminuria un 36 % (6 estudios, 501 personas, sobre todo en estadios iniciales; certeza alta). La hipotensión sintomática fue más frecuente con poca sal (RR 6,70; 6 estudios, 678 personas; certeza moderada). La duración no permitió medir muerte, eventos cardiovasculares ni progresión de la ERC.
-
FoodData Central (SR Legacy)
Sodio por 100 g: queso parmesano curado 1.180 mg; jamón cocido loncheado (11 % de grasa) 814 mg; queso cheddar 653 mg; pan blanco de molde 490 mg; pechuga de pollo asada 74 mg; alubias blancas cocidas sin sal 6 mg.
-
Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
El NIDDK recuerda que la mayor parte del sodio procede de alimentos envasados, preparados y de restaurante, que muchas personas con ERC deben bajar del tope general de 2.300 mg al día y aconseja cocinar en casa, escurrir y aclarar las conservas, mirar la etiqueta (un 5 % o menos del valor diario por ración es poco sodio) y usar especias y hierbas en lugar de sustitutos de la sal, que pueden llevar mucho potasio.
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
Se sugiere una ingesta de sodio inferior a 2 g al día (menos de 90 mmol de sodio o menos de 5 g de sal) en personas con ERC. La restricción no suele ser adecuada en nefropatías con pérdida de sal, desnutrición o calor extremo. La ingesta media mundial se estima en 4.310 mg de sodio al día. Los ensayos de hasta 36 semanas muestran bajadas de tensión y de albuminuria, pero no hay ensayos largos con resultados clínicos en ERC.
En la la cantidad de proteína es uno de los ajustes más importantes, pero depende del y de si hay . Sin diálisis (estadios G3 a G5), la referencia es unos 0,8 g de proteína por kilo de peso al día, la misma que para la población general: 56 g al día para una persona de 70 kg. Conviene evitar pasar de 1,3 g/kg al día, porque comer mucha proteína se asocia en estudios observacionales a un deterioro más rápido del . Bajar a una dieta baja en proteínas (0,5–0,6 g/kg) frente a una normal probablemente no cambia la supervivencia ni la llegada a la diálisis. Una dieta muy baja en proteínas (0,3–0,4 g/kg al día) con suplementos de aminoácidos esenciales o cetoanálogos, seguida de 12 a 50 meses bajo control estricto, redujo en ensayos el número de personas que llegaron a la diálisis (unas 165 menos por cada 1.000; RR 0,65). Solo debe hacerse con nefrólogo y dietista, en personas estables y bien nutridas. En diálisis la necesidad de proteína sube, porque el tratamiento la elimina (más con la diálisis peritoneal). Dar más peso a la proteína vegetal que a la animal se asocia a un deterioro renal más lento. Ojo: 100 g de carne no son 100 g de proteína, sino unos 25–31 g. Proteína por 100 g: pechuga de pollo asada, 31 g; queso cheddar, 22,9 g; tofu firme, 17,3 g; huevo cocido, 12,6 g; alubias blancas cocidas, 9,7 g; lentejas cocidas, 9,0 g; arroz blanco cocido, 2,7 g.
Fuente: U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; NIH National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK); Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314; National Kidney Foundation (KDOQI) y Academy of Nutrition and Dietetics (Ikizler TA y cols.). American Journal of Kidney Diseases 2020;76(3 Suppl 1):S1–S107 (resumen en PubMed, PMID 32829751); Cochrane Database of Systematic Reviews (Hahn D, Hodson EM, Fouque D) 2020;10:CD001892 (texto en PMC, PMC8095031; PMID 33118160); European Renal Association (ERA). Ponentes: Garneata L, Pradelli L; redacción: Trbojevic-Stankovic J
-
FoodData Central (SR Legacy)
Proteína por 100 g: pechuga de pollo asada 31,0 g; queso cheddar 22,9 g; tofu firme 17,3 g; huevo entero cocido 12,6 g; alubias blancas cocidas sin sal 9,73 g; lentejas cocidas sin sal 9,02 g; arroz blanco cocido 2,69 g.
-
Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
Algunas personas con ERC necesitan cantidades moderadas de proteína para que no se acumulen desechos, pero demasiado poca puede llevar a la desnutrición; el profesional puede aconsejar limitar carne y lácteos y obtener el resto de proteína de alimentos vegetales. Las personas en diálisis pueden necesitar más proteína porque el tratamiento la elimina, más con la diálisis peritoneal que con la hemodiálisis.
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
Se sugiere mantener una ingesta de proteína de 0,8 g/kg de peso al día en adultos con ERC G3–G5. Se aconseja evitar más de 1,3 g/kg al día en quien tiene riesgo de progresión; considerar, bajo estrecha supervisión, una dieta muy baja en proteínas (0,3–0,4 g/kg al día) suplementada con aminoácidos esenciales o cetoanálogos (hasta 0,6 g/kg al día) en adultos dispuestos y con riesgo de fallo renal; no indicar dietas bajas ni muy bajas en personas metabólicamente inestables; no restringir la proteína en niños; y en mayores con fragilidad o sarcopenia considerar objetivos de proteína y calorías más altos. / La ingesta media de proteína en muchas sociedades es de unos 1,2 g/kg al día. Una dieta vegetariana muy baja en proteínas (0,3 g/kg al día) con 0,125 g/kg al día de cetoácidos, seguida 15 meses por personas con un filtrado medio de 18 ml/min/1,73 m², frenó la caída del filtrado y redujo la necesidad de diálisis frente a una dieta mixta de 0,6 g/kg; un ensayo pragmático posterior no lo reprodujo. 100 g de carne aportan solo unos 25 g de proteína. Las dietas muy bajas en proteínas no están indicadas en sarcopenia, caquexia, infecciones o inflamación activas, hospitalización, diabetes mal controlada, cáncer o pérdida de peso reciente importante.
-
KDOQI Clinical Practice Guideline for Nutrition in CKD: 2020 Update
La guía KDOQI 2020 recomienda en adultos con ERC 3–5 sin diálisis, metabólicamente estables y bajo estrecha supervisión clínica, una dieta baja en proteínas de 0,55–0,60 g/kg al día o muy baja de 0,28–0,43 g/kg al día con cetoanálogos o aminoácidos para cubrir las necesidades.
-
Low protein diets for non-diabetic adults with chronic kidney disease
17 ensayos (2.996 adultos sin diabetes con ERC 3 a 5, seguimiento de 12 a 50 meses). Dieta baja frente a normal en proteínas: probablemente sin diferencia en la mortalidad (RR 0,77; certeza moderada) y quizá sin diferencia en la llegada a la diálisis (RR 1,05; 6 estudios, 1.814 personas; certeza baja). Dieta muy baja (0,3–0,4 g/kg al día) frente a baja o normal: probablemente sin diferencia en la mortalidad (RR 1,26; certeza moderada), pero probablemente menos personas llegan a la diálisis (RR 0,65; 10 estudios, 1.010 personas; 165 menos por cada 1.000; certeza moderada). El efecto sobre el filtrado glomerular es incierto (certeza muy baja).
-
Low-protein diets and keto-analogues in CKD: A medical and health perspective (resumen de una sesión científica)
Resume que la KDOQI 2020 recomendó con fuerza (grado 1A) una restricción proteica rigurosa, define la dieta baja como 0,55–0,60 g/kg y la muy baja como 0,28–0,43 g/kg de proteína, y aconseja aplicarlas con supervisión clínica, preferentemente de un dietista. Describe también un ensayo de 15 meses en 207 personas con ERC 4 sin diabetes en el que la dieta muy baja vegetariana con cetoanálogos se asoció a menor caída del filtrado y menos inicio de diálisis.
El es el mineral en el que más daño hace generalizar. En los estadios iniciales de la las frutas y verduras ricas en potasio parecen proteger el riñón y el corazón, y la guía KDIGO no apoya restringirlas. Solo cuando los análisis muestran potasio alto (o hay antecedentes de , sobre todo en estadios G3 a G5 o con ciertos medicamentos) se ajusta la dieta, de forma individual y con un dietista. En ese caso importa más el potasio que se absorbe: el de los alimentos vegetales frescos se absorbe en un 50–60 %, el de los alimentos animales en un 70–90 % y el de los aditivos de los ultraprocesados, los zumos y las sales sustitutivas con cloruro potásico, en torno al 90 %. Remojar algunos alimentos 5–10 minutos en agua previamente hervida o hervirlos y tirar el agua puede reducir su potasio a la mitad; también ayuda escurrir las conservas. Potasio por 100 g: alubias blancas cocidas 561 mg; espinacas crudas 558 mg; patata asada con piel 550 mg; aguacate 507 mg; plátano 358 mg; naranja 181 mg; manzana con piel 107 mg; arroz blanco cocido 35 mg. Un plato grande de un alimento «bajo» en potasio puede aportar más que una ración pequeña de uno «alto».
Fuente: U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; NIH National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK); Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314
-
FoodData Central (SR Legacy)
Potasio por 100 g: alubias blancas cocidas sin sal 561 mg; espinacas crudas 558 mg; patata Russet asada con piel 550 mg; aguacate (California) 507 mg; plátano crudo 358 mg; naranja cruda 181 mg; manzana cruda con piel 107 mg; arroz blanco cocido 35 mg.
-
Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
Tanto el potasio bajo como el alto pueden causar problemas de corazón y musculares, por lo que la cantidad adecuada debe fijarse con un dietista o profesional. Si el potasio está alto, puede aconsejarse limitar el tamaño de las raciones, usar especias en lugar de sustitutos de la sal, evitar productos con cloruro potásico en los ingredientes, escurrir las conservas, hervir o remojar algunas verduras y no saltarse sesiones de diálisis.
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
En los estadios iniciales, una ingesta alta de alimentos ricos en potasio de forma natural parece proteger frente a la progresión y restringir frutas y verduras puede perjudicar al corazón, por lo que esa restricción no se respalda. En ERC G3–G5 con hiperpotasemia se aconseja un enfoque individual dietético y farmacológico con un dietista renal, y limitar los alimentos ricos en potasio biodisponible (como los procesados) en quien ha tenido hiperpotasemia o en periodos de riesgo. / Los medicamentos ahorradores de potasio, la acidosis metabólica, la hiperglucemia o el estreñimiento explican el potasio alto con más frecuencia que la dieta. Absorción del potasio: alimentos vegetales 50–60 %, animales 70–90 %, sales de potasio de los procesados alrededor del 90 %. Los procesados con aditivos de potasio, las carnes, los lácteos, los zumos y los sustitutos de la sal con cloruro potásico aportan más potasio absorbible que muchos vegetales frescos. Remojar algunos alimentos 5–10 minutos en agua previamente hervida puede reducir su potasio a la mitad. En el manejo del potasio por encima de 5,5 mmol/l, la primera línea es revisar medicamentos (como los AINE o el trimetoprim) y valorar la dieta con un dietista.
Beber más agua de la que pide la sed no ha demostrado proteger el riñón en la : en el ensayo CKD WIT, personas en estadio 3 con que aumentaron su orina unos 0,6 litros al día perdieron en un año lo mismo de que las que bebieron lo habitual (−2,2 frente a −1,9 ml/min/1,73 m²; diferencia no significativa). Lo razonable es beber según la sed y lo que indique el médico. En la ERC avanzada y en a menudo hay que limitar los líquidos, porque el riñón no elimina el exceso: la cantidad la fija el equipo y la hinchazón de cara, brazos, piernas o abdomen es motivo de consulta.
Fuente: JAMA (Clark WF y cols.) 2018;319(18):1870–1879 (texto en PMC, PMC6583759; PMID 29801012). Registro NCT01766687; NIH National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK)
-
Effect of Coaching to Increase Water Intake on Kidney Function Decline in Adults With Chronic Kidney Disease: The CKD WIT Randomized Clinical Trial
Ensayo aleatorizado en 9 centros de Ontario con 631 adultos con ERC estadio 3 (filtrado 30–60 ml/min/1,73 m²) y albuminuria. El grupo animado a beber más aumentó la orina 0,6 l/día más que el control. El filtrado bajó −2,2 ml/min/1,73 m² con más agua y −1,9 con la ingesta habitual (diferencia ajustada −0,3; IC 95 % −1,8 a 1,2; p = 0,74). Los autores concluyen que beber más no frenó la caída de la función renal en un año, aunque el estudio pudo tener poca potencia.
-
Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
Las personas con ERC pueden necesitar limitar los líquidos porque el riñón dañado no elimina el exceso; la cantidad diaria debe acordarse con el dietista o el médico según la función renal, y hay que avisar si aparece hinchazón en cara, brazos, piernas o abdomen.
En la se aconseja una dieta variada con más alimentos vegetales que animales y pocos ultraprocesados, como la dieta mediterránea o la . Seguir patrones de dieta saludables (más fruta, verdura, pescado, legumbres, cereales integrales y fibra; menos carne roja, sal y azúcares) se asocia a un 27 % menos de mortalidad (unas 46 muertes menos por cada 1.000 personas en 5 años), aunque no a menos casos de diálisis. En un metaanálisis de 10 estudios (1.073 personas sin diálisis), la dieta mediterránea se asoció a un algo mejor (unos 2,4 ml/min/1,73 m²), sobre todo con ERC leve o moderada, sin subir el potasio ni el fósforo en sangre. En el ensayo CORDIOPREV (53 personas con filtrado inferior a 60), el filtrado bajó menos en 5 años con dieta mediterránea que con dieta baja en grasa (3,7 frente a 5,4 ml/min/1,73 m²). Son datos con mucha variabilidad: el patrón debe adaptarse a los límites de potasio, fósforo y proteína que fije el equipo según el estadio.
Fuente: Clinical Journal of the American Society of Nephrology (Kelly JT y cols.) 2017;12(2):272–279 (texto en PMC, PMC5293335; PMID 27932391); Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314; Frontiers in Nutrition (Zhou C, Li Y, Huang M, Bai M, Xing Y) 2026;13:1792390 (texto en PMC, PMC12989350; PMID 41847236)
-
Healthy Dietary Patterns and Risk of Mortality and ESRD in CKD: A Meta-Analysis of Cohort Studies
Siete estudios de cohortes (15.285 adultos con ERC). Los patrones de dieta saludables se asociaron de forma constante a menor mortalidad (6 estudios, 3.983 muertes; RR ajustado 0,73; 46 muertes menos por cada 1.000 personas en 5 años), sin asociación significativa con la enfermedad renal terminal (RR 1,04).
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
Se aconseja a las personas con ERC dietas saludables y variadas con mayor consumo de alimentos vegetales que animales y menos ultraprocesados. En la tabla de estudios: en la cohorte CRIC (2.403 personas, 14 años) una DASH alta frente a baja se asoció a menos progresión (HR 0,83) y menos mortalidad (HR 0,75); en el ensayo CORDIOPREV (53 personas con filtrado inferior a 60) el filtrado bajó 3,72 frente a 5,4 ml/min/1,73 m² en 5 años con dieta mediterránea frente a dieta baja en grasa; en NHANES III (5.346 personas) cada 33 % más de proteína vegetal respecto a la total se asoció a menor mortalidad (HR 0,77). No está claro si el efecto se debe a la proteína vegetal o a otros nutrientes y hábitos. / Se propone considerar una dieta de base vegetal de «estilo mediterráneo» además del tratamiento hipolipemiante para reducir el riesgo cardiovascular.
-
Mediterranean diet with high-phenolic EVOO slows kidney function decline and reduces inflammation in nondialysis CKD: a meta-analysis
Diez estudios de intervención y observacionales (1.073 adultos con ERC sin diálisis): la dieta mediterránea se asoció a un filtrado glomerular estimado mayor (diferencia media 2,44 ml/min/1,73 m²) con heterogeneidad muy alta (I² = 90 %), más constante con filtrado de 45 o más. Las intervenciones con aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles redujeron la proteína C reactiva (−0,79 mg/l). No empeoró el potasio ni el fósforo en sangre ni cambió la tensión ni los lípidos.
Cuando la avanza, el riñón elimina peor el fósforo; si se acumula en la sangre puede dañar los vasos y debilitar los huesos, y dar picor y dolores. Limitar el fósforo de la dieta se indica cuando los análisis lo muestran alto, no de forma general. Lo más útil es fijarse en su origen: del fósforo de alimentos animales se absorbe un 40–60 %, del de vegetales (semillas, legumbres, frutos secos) solo un 20–50 %, y el de los aditivos (fosfatos añadidos a embutidos, carnes procesadas, refrescos y otros ultraprocesados) se absorbe casi por completo y a menudo no aparece en las tablas. En el etiquetado hay que buscar «fósforo» o palabras con «FOS» (ácido fosfórico, fosfato disódico…). En una base de datos de la USDA, la mitad de los productos de marca con dato de fósforo llevaban aditivos con fósforo. Algunos medicamentos y suplementos también llevan sales de fosfato. Restringir demasiado el fósforo puede quitar proteína necesaria. Fósforo por 100 g: queso parmesano 694 mg; queso cheddar 455 mg; nueces 346 mg; pechuga de pollo asada 228 mg; tofu firme 190 mg; lentejas cocidas 180 mg; huevo cocido 172 mg; jamón cocido 153 mg; alubias blancas cocidas 113 mg; leche entera 84 mg; arroz blanco cocido 43 mg; manzana 11 mg.
Fuente: U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; NIH National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK); Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD-MBD Update Work Group. Kidney International Supplements 2017;7(1):1–59; Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314; Journal of Renal Nutrition (Picard K, Griffiths M, Senior PA, Mager DR, Richard C) 2023;33(3):443–449 (resumen en PubMed, PMID 36731685)
-
FoodData Central (SR Legacy)
Fósforo por 100 g: queso parmesano 694 mg; queso cheddar 455 mg; nueces 346 mg; pechuga de pollo asada 228 mg; tofu firme 190 mg; lentejas cocidas sin sal 180 mg; huevo entero cocido 172 mg; jamón cocido loncheado 153 mg; alubias blancas cocidas sin sal 113 mg; leche entera 84 mg; arroz blanco cocido 43 mg; manzana con piel 11 mg.
-
Healthy Eating for Adults with Chronic Kidney Disease
Los aditivos con fósforo son la principal fuente de fósforo para muchas personas. El NIDDK aconseja limitar los alimentos y bebidas envasados con fósforo añadido (como embutidos y bebidas aromatizadas), buscar en los ingredientes «phosphorus» o palabras con «PHOS», tomar raciones más grandes de frutas y verduras y más pequeñas de alimentos ricos en fósforo, y recuerda que se absorbe más fósforo de los alimentos animales que de los vegetales. Con la ERC avanzada puede necesitarse un quelante de fósforo con las comidas.
-
KDIGO 2017 Clinical Practice Guideline Update for the Diagnosis, Evaluation, Prevention, and Treatment of Chronic Kidney Disease–Mineral and Bone Disorder (CKD-MBD)
En ERC G3a–G5D se sugiere limitar el fósforo de la dieta para tratar la hiperfosfatemia, sola o junto con otros tratamientos; es razonable tener en cuenta la fuente del fosfato (animal, vegetal o aditivos) al dar consejos dietéticos. / No hay datos de que restringir el fósforo de la dieta mejore los resultados clínicos y su efecto sobre el fósforo en sangre fue mínimo en las cohortes NHANES y MDRD; por eso la guía centra el tratamiento en quien ya tiene hiperfosfatemia. Del fósforo de origen animal se absorbe un 40–60 % y del vegetal (ligado a fitatos) un 20–50 %; los aditivos con fosfato inorgánico se absorben casi por completo y suelen estar infranotificados en las tablas. Una restricción agresiva puede comprometer la ingesta de proteína, y medicamentos y suplementos pueden ser fuentes ocultas de fosfato. Se aconseja orientar hacia alimentos frescos y caseros.
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
Se aconseja que dietistas renales o profesionales acreditados de nutrición expliquen a las personas con ERC cómo adaptar el sodio, el fósforo, el potasio y la proteína según sus necesidades, la gravedad de la ERC y otras enfermedades.
-
Phosphorus Additives and Their Impact on Phosphorus Content in Foods—An Analysis of the USDA's Branded Foods Product Database
De 3.466 productos de la base de datos de marcas de la USDA con dato de fósforo, 1.791 (51,6 %) contenían aditivos con fósforo. Los productos con sales de fosfato tenían una mediana de 176 mg de fósforo por 100 g frente a 145 mg sin aditivos; en sustitutos de lácteos, lácteos, proteínas vegetales y cereales el fósforo era significativamente mayor cuando llevaban sales de fosfato. El fosfato de potasio añadido se asoció también a más potasio.
Los ultraprocesados (refrescos azucarados, comida rápida, platos congelados, patatas fritas de bolsa, bollería, golosinas, embutidos) concentran sal, azúcar, grasa y aditivos de fósforo y potasio que se absorben casi por completo. En personas sin enfermedad renal, consumir más ultraprocesados se asocia a más riesgo de desarrollar (en torno a un 19 % más en el metaanálisis de 4 cohortes con 19.645 casos nuevos). En quien ya tiene ERC, reducirlos es la forma más sencilla de bajar a la vez la sal, el fósforo de los aditivos y el potasio añadido, sin tener que eliminar frutas y verduras frescas.
Fuente: Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD-MBD Update Work Group. Kidney International Supplements 2017;7(1):1–59; Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. Kidney International 2024;105(4S):S117–S314; Nutrients (Leonberg KE, Maski MR, Scott TM, Naumova EN) 2025;17(9):1560 (texto en PMC, PMC12073181; PMID 40362869)
-
KDIGO 2017 Clinical Practice Guideline Update for the Diagnosis, Evaluation, Prevention, and Treatment of Chronic Kidney Disease–Mineral and Bone Disorder (CKD-MBD)
La carga de fósforo de los aditivos de los alimentos procesados, conservados o «mejorados» y de los refrescos es desproporcionadamente alta respecto a la de los alimentos naturales, se absorbe casi por completo y suele estar infranotificada en las tablas de composición.
-
KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease
Se aconseja una menor ingesta de ultraprocesados (bebidas azucaradas, comida rápida, platos congelados, patatas fritas de bolsa, golosinas y bollería), ricos en sal, azúcar y grasa y pobres en nutrientes, que favorecen la inflamación. Los procesados con aditivos de potasio tienen una absorción de potasio en torno al 90 % y los materiales educativos deberían centrarse más en limitar los procesados que los alimentos frescos.
-
Ultra-Processed Food and Chronic Kidney Disease Risk: A Systematic Review, Meta-Analysis, and Recommendations
Siete estudios observacionales en la revisión y cuatro en el metaanálisis, con 19.645 casos nuevos de ERC en personas sin ERC al inicio: un mayor consumo de ultraprocesados se asoció a más riesgo de ERC (logaritmo del cociente de riesgos combinado 0,17; IC 95 % 0,07 a 0,28; equivale a un riesgo unas 1,19 veces mayor).