Nutrición y alimentos
Comer al estilo mediterráneo (mucha verdura, fruta, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, pescado, aceite de oliva como grasa principal y poco azúcar, carne procesada y ultraprocesados) reduce el riesgo cardiovascular de las personas con y mejora algo el control de la . En personas sin diabetes pero con alto riesgo cardiovascular, este patrón enriquecido con aceite de oliva virgen extra redujo la aparición de diabetes sin necesidad de contar calorías.
Fuente: European Society of Cardiology (ESC). European Heart Journal 2023;44(39):4043–4140; American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); BMJ Open (Esposito K y cols.) 2015;5(8):e008222; Salas-Salvadó J y cols. (PREDIMED). Annals of Internal Medicine 2014;160(1):1–10 (resumen en PubMed, PMID 24573661)
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2023 ESC Guidelines for the management of cardiovascular disease in patients with diabetes
La ESC eleva en 2023 la recomendación de dieta mediterránea o vegetal rica en grasas insaturadas a la máxima fuerza para reducir el riesgo cardiovascular en personas con diabetes.
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3. Prevention or Delay of Diabetes and Associated Comorbidities: Standards of Care in Diabetes—2026
La ADA incluye el patrón mediterráneo entre las opciones recomendadas para prevenir la diabetes en personas con prediabetes.
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
Varios ensayos aleatorizados en diabetes tipo 2 muestran que el patrón mediterráneo mejora el control glucémico y los lípidos; sus rasgos comunes son fruta y verdura frescas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva como grasa principal y poca cantidad de azúcares añadidos, bebidas azucaradas, sal, ultraprocesados y carnes procesadas.
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A journey into a Mediterranean diet and type 2 diabetes: a systematic review with meta-analyses
Un metaanálisis de 3 ensayos de más de 6 meses favoreció a la dieta mediterránea frente a dietas bajas en grasa en el control glucémico de la diabetes; otros 2 ensayos largos mostraron un 49 % más de probabilidad de remisión del síndrome metabólico, y 2 metaanálisis asociaron una mayor adherencia con un 19–23 % menos de riesgo de diabetes.
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Prevention of diabetes with Mediterranean diets: a subgroup analysis of a randomized trial
En 3.541 personas de 55 a 80 años sin diabetes y con alto riesgo cardiovascular, seguidas una mediana de 4,1 años, la incidencia de diabetes fue de 16,0 casos por 1.000 personas-año con dieta mediterránea y aceite de oliva virgen extra, 18,7 con dieta mediterránea y frutos secos y 23,6 con la dieta control baja en grasa. El riesgo bajó un 40 % con el aceite (HR 0,60; IC 95 % 0,43–0,85); con frutos secos la reducción (HR 0,82) no fue significativa. No hubo restricción de calorías ni programa de ejercicio.
Tomar más fibra (legumbres, verdura, fruta entera y cereales integrales) mejora el control de la y la , baja algo el colesterol y el peso y se asocia a menos mortalidad prematura en personas con diabetes. Una meta razonable es subir unos 15 g diarios o llegar a 35 g al día (la ADA pide al menos 14 g por cada 1.000 kcal y que la mitad de los cereales sean integrales). Ejemplos por 100 g: lentejas cocidas 7,9 g de fibra; pan integral 6,0 g frente a 2,7 g del pan blanco; arroz integral cocido 1,6 g frente a 0,4 g del blanco.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); PLOS Medicine (Reynolds AN, Akerman AP, Mann J) 2020;17(3):e1003053; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
Se anima a tomar como mínimo 14 g de fibra por 1.000 kcal y a que al menos la mitad de los cereales consumidos sean integrales; los alimentos con 3 g o más de fibra por ración se consideran ricos en fibra.
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Dietary fibre and whole grains in diabetes management: Systematic review and meta-analyses
En 42 ensayos (1.789 adultos con prediabetes o diabetes), aumentar la fibra bajó la HbA1c 2,00 mmol/mol, la glucosa en ayunas 0,56 mmol/l, el colesterol total 0,34 mmol/l, el LDL 0,17 mmol/l y el peso 0,56 kg frente a dietas con menos fibra. En cohortes de 8.300 personas con diabetes, tomar 35 g diarios frente a 19 g se asoció a 14 muertes menos por cada 1.000 participantes. / Los beneficios no dependieron del tipo de fibra ni del tipo de diabetes y fueron mayores al pasar de una ingesta baja a moderada o alta; los autores proponen subir 15 g al día o llegar a 35 g como meta razonable.
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FoodData Central (SR Legacy)
Fibra por 100 g: lentejas cocidas sin sal 7,9 g; pan integral de trigo 6,0 g; pan blanco de molde 2,7 g; arroz integral de grano largo cocido 1,6 g; arroz blanco de grano largo cocido 0,4 g.
Reducir los hidratos de carbono (menos del 26 % de las calorías o menos de 130 g al día) baja la y aumenta la probabilidad de remisión de la a los 6 meses, sobre todo en quien no usa . El beneficio se reduce mucho al año y estas dietas cuestan de mantener. Una forma práctica de bajarlos es comer menos alimentos procesados. Requiere seguimiento médico porque puede ser necesario ajustar la medicación.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); BMJ (Goldenberg JZ y cols.) 2021;372:m4743
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3. Prevention or Delay of Diabetes and Associated Comorbidities: Standards of Care in Diabetes—2026
La ADA incluye el patrón bajo en hidratos entre las opciones para prevenir la diabetes en personas con prediabetes.
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
Las dietas muy bajas en hidratos (menos del 26 % de la energía) bajan la HbA1c a corto plazo (menos de 6 meses), con poca diferencia tras un año. En un ensayo de 12 semanas, una dieta cetogénica no mejoró la HbA1c y subió el colesterol LDL frente a una mediterránea baja en hidratos; un metaanálisis de 6 ensayos de al menos 12 meses (524 personas) no halló beneficio glucémico, aunque sí en lípidos.
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Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data
23 ensayos aleatorizados (1.357 participantes). A los 6 meses, remisión (HbA1c < 6,5 %) en el 57 % con dieta baja en hidratos frente al 31 % con dieta control (diferencia de riesgo 0,32; IC 95 % 0,17–0,47), y HbA1c −0,47 puntos y peso −3,5 kg. A los 12 meses la diferencia en remisión fue pequeña y no significativa (0,10) y la HbA1c −0,23 puntos; el peso no difirió. Las personas que usaban insulina tuvieron mucha menos remisión. Sin aumento claro de efectos adversos graves.
Una versión de la adaptada a la diabetes (rica en fruta, verdura, cereales integrales, proteínas magras y lácteos desnatados, con hidratos moderados en torno al 45 % de las calorías y poca grasa saturada, bebidas azucaradas y sal) bajó la media unos 11 mg/dl y aumentó el tiempo en rango unos 5 puntos en adultos con en 5 semanas, sin más hipoglucemias. Además ayuda a bajar la , sobre todo si se reduce la sal.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); Nature Medicine (Fang M y cols.) 2025;31(10):3309–3316. ClinicalTrials.gov NCT04286555
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
La ADA incluye la DASH entre los patrones alimentarios recomendados con más frecuencia para la diabetes. Cita el ensayo DASH4D en adultos con diabetes tipo 2 e hipertensión (mejora del tiempo en rango de 5,2 % y de la tensión; con menos sodio la sistólica bajó 4,6 mmHg), con un patrón de hidratos moderados (45 % de las calorías).
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DASH4D diet for glycemic control and glucose variability in type 2 diabetes: a randomized crossover trial
89 adultos con diabetes tipo 2 recibieron en orden aleatorio cuatro dietas de igual energía durante 5 semanas cada una (DASH4D o dieta típica estadounidense, con sodio alto o bajo). Frente a la dieta típica, la DASH4D bajó la glucosa media 11,1 mg/dl y subió el tiempo entre 70 y 180 mg/dl 5,2 puntos porcentuales; no cambió la variabilidad relativa ni el tiempo en hipoglucemia. Sin efectos adversos graves relacionados con la dieta.
Un programa con sustitución total de comidas por fórmulas de unas 800–850 kcal diarias durante 3 a 5 meses, seguido de reintroducción progresiva de alimentos y apoyo para mantener el peso, logró que casi la mitad de los participantes con reciente dejaran la medicación y volvieran a cifras de por debajo de 6,5 % al año. La remisión fue más frecuente cuanto más peso se perdía. Solo debe hacerse en personas seleccionadas y con control médico estrecho.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); The Lancet (Lean MEJ y cols.) 2018;391(10120):541–551 (resumen en PubMed, PMID 29221645). Registro ISRCTN03267836
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8. Obesity and Weight Management for the Prevention and Treatment of Diabetes: Standards of Care in Diabetes—2026
La ADA limita esta estrategia a personas seleccionadas y exige seguimiento médico y un plan para mantener la pérdida de peso.
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Primary care-led weight management for remission of type 2 diabetes (DiRECT): an open-label, cluster-randomised trial
306 personas de 20 a 65 años con diabetes tipo 2 de menos de 6 años, IMC de 27 a 45 y sin insulina, en 49 centros de atención primaria. A los 12 meses, el 46 % del grupo de intervención estaba en remisión (HbA1c < 6,5 % sin fármacos al menos 2 meses) frente al 4 % del control (OR 19,7), y perdió de media 10,0 kg frente a 1,0 kg. La remisión llegó al 86 % en quienes perdieron 15 kg o más y fue nula en quienes ganaron peso.
Cambiar los refrescos, zumos y bebidas azucaradas por agua u otras bebidas sin calorías, y tomar pocos dulces y alimentos con azúcar añadido, ayuda a controlar la y reduce el riesgo cardiometabólico. Cada bebida azucarada diaria se asocia a un 13–18 % más de riesgo de desarrollar . Como referencia, un refresco de cola normal lleva casi 10 g de azúcar por cada 100 g.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); BMJ (Imamura F y cols.) 2015;351:h3576; U.S. Department of Agriculture, Agricultural Research Service; Organización Mundial de la Salud (OMS); EFSA Panel on Nutrition, Novel Foods and Food Allergens (NDA)
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
El objetivo es manejar la glucemia y reducir el riesgo cardiometabólico; la ADA indica que los patrones alimentarios saludables comparten minimizar bebidas azucaradas, dulces y cereales refinados.
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Consumption of sugar sweetened beverages, artificially sweetened beverages, and fruit juice and incidence of type 2 diabetes: systematic review, meta-analysis, and estimation of population attributable fraction
17 cohortes (38.253 casos): cada ración diaria de bebida azucarada se asoció a un 18 % más de incidencia de diabetes tipo 2 (13 % tras ajustar por adiposidad). Las bebidas con edulcorantes y los zumos también se asociaron, aunque con probable sesgo, y los autores concluyen que no son alternativas saludables.
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FoodData Central (SR Legacy)
Refresco de cola normal: 9,94 g de azúcares y 10,4 g de hidratos de carbono por 100 g, sin fibra.
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Guideline: sugars intake for adults and children
La OMS recomienda que los azúcares libres sean menos del 10 % de la energía total (recomendación fuerte) y sugiere bajarlos a menos del 5 %, unos 25 g al día (recomendación condicional), con foco en el aumento de peso y la caries.
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Tolerable upper intake level for dietary sugars
Con ensayos aleatorizados sobre marcadores intermedios, la EFSA ve una relación causal entre azúcares añadidos o libres y la diabetes tipo 2 con certeza baja (probabilidad del 15 al 50 %), y moderada para obesidad y dislipemia. No puede fijar un nivel seguro y concluye que la ingesta de azúcares añadidos y libres debe ser lo más baja posible dentro de una dieta adecuada.
El ayuno intermitente (días alternos, pauta 5:2 o comer en una ventana horaria de 8 a 15 horas) produce una pérdida de peso leve o moderada (3–8 % en 8–12 semanas), parecida a la de reducir calorías todos los días. Su efecto sobre la en la no está claro: los estudios no coinciden. Puede servir como herramienta práctica si se mantiene una alimentación sana y, si se usa o sulfonilureas, solo con control médico.
Fuente: American Diabetes Association (ADA) Professional Practice Committee for Diabetes. Diabetes Care 2026;49(Suppl. 1); touchREVIEWS in Endocrinology (Sharma SK y cols.) 2023;19(1):25–32; Frontiers in Nutrition (Xiaoyu W, Yuxin X, Li L) 2024;11:1325894
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5. Facilitating Positive Health Behaviors and Well-being to Improve Health Outcomes: Standards of Care in Diabetes—2026
Las tres formas principales (días alternos, 5:2 y alimentación con horario restringido) logran una pérdida de peso del 3–8 % en 8–12 semanas, sin diferencias frente a la restricción calórica continua; una revisión de 2024 solo halló pequeñas ventajas en perímetro de cintura. Comer en una ventana horaria se ha mostrado seguro en diabetes tipo 1 y 2, pero quien usa insulina o secretagogos debe tener seguimiento médico durante el ayuno.
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Effect of Intermittent Fasting on Glycaemic Control in Patients With Type 2 Diabetes Mellitus: A Systematic Review and Meta-analysis of Randomized Controlled Trials
En 11 estudios (13 brazos) no hubo diferencia significativa en la HbA1c entre ayuno intermitente y control (diferencia estandarizada −0,08; IC 95 % −0,20 a 0,04), ni en la glucosa en ayunas (7 estudios).
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The effects of different intermittent fasting regimens in people with type 2 diabetes: a network meta-analysis
En 13 ensayos (867 pacientes), el ayuno dos días por semana, la dieta que imita el ayuno, la alimentación con horario restringido y el ayuno periódico mejoraron la glucosa en ayunas, la HbA1c y la resistencia a la insulina más que la dieta convencional, sin diferencias claras entre pautas; los autores piden más ensayos.